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Artesanos de las fibras vegetales por el mundo

VIAJE A VIETNAM 14/12/16 a 17/01/2017

Hacia algún tiempo que no viajaba a conocer otras culturas que la propia, cuando mis amigos Carles Alcoy y Dolors su compañera, me hablaron este anterior verano de Vietnam.

Carles es un enamorado de la cestería y en su viaje por el sudeste asiático quiso empezar el proyecto de contactos y conocimientos de cesteros que nos pudieran transmitir su oficio.

En un primer momento, la lejanía de Vietnam hizo que no prestara mucha atención a la idea de un viaje, pero cuando empezó  ha describirme todas la cualidades humanas sobre el pueblo vietnamita,  se me abrieron todas las antenas.

Pueblo amable y respetuoso, es especial con la mujer, luchador infatigable y con un gran sentimiento de comunidad. La confianza de que es un país donde no te expones a contratiempos desagradables fue lo que hizo decidirme por ir a conocer sola este país tan rico en sabiduría humana como en los conocimientos ancestrales en el campo de la cestería trabajando casi exclusivamente el bambú y el rattan.

 


Primera etapa a 20km de Hanoi, Phu Vinh Tow.

Phu Vinh es una comunidad  rural con una población de unos 18.000 habitantes. Sus primeras ocupaciones son el campo y la cestería de bamboo y rattan como primera fuente de ingresos. Su cercanía con Hanoi (capital de Vietnam) hace que haya una buena relación entre comerciantes y artesanos. Carles Alcoy lo conoció a través de facebook y lo visitó durante su viaje y me hablo muy bien de el. Fué una gran oportunidad ya que el reside en esta comunidad y entre la población hay una gran mayoría de familias dedicadas a este oficio.

Visita a la empresa familiar Hoang Van Thinh
Bam boo company Limited

Thinh Hoang, manager de un negocio familiar en donde trabajan por lo menos cinco mujeres de la misma población, así como distintas familias que ayudan con los grandes  encargos desde sus casas. El aprendió el trabajo del bambú a muy temprana edad de la mano de su tío. Luego realizó los estudios de Manager Bussines donde aprendió el arte del comercio y también habla un inglés muy correcto. Lo más gráfico que puede decir de el es su frase: dime lo que necesitas y yo lo realizo. Actualmente tiene todos los recursos técnicos para el proceso de cualquier pieza que se le solicite. Me acogió en su casa he hice una profunda amistad con su joven familia y las trabajadoras que acudían allí todos los días. Mi gratitud a el por brindarme la oportunidad de compartir experiencias y rutinas durante una semana. Dejo aquí su contacto de facebook https://www.facebook.com/profile.php?id=100009142505784

En estos momentos esta realizando unos bolsos de tireta de rattan extrafina que elabora en el mismo taller dándole a la fibra el ancho y grueso que necesita para cada pieza. Este tipo de bolso tiene mucha aceptación en Hanoi en donde lo venden en diversos comercios de objetos de regalos y artesanías. Lo que es más precioso,  es ver como estas mujeres vienen cada día a trabajar, sus 8-10 horas, con una profunda alegría. Vietnam es un ejemplo en el aprecio que ponen por su trabajo, y el traspaso de generación en generación de sus conocimientos ancestrales en el arte de la cestería.  Así mantienen los lazos familiares y continúan viviendo en comunidad.

En una semana escasa Thin me enseñó muchas maneras de trenzar estas finas láminas  que ellos extraen directamente del bambú.  Primero  parten el palo de bambú de unos 45cms de diámetro  en cuatro partes iguales, para pasar a ocho partes y así sucesivamente, según el ancho de lámina que requiera la pieza a realizar. Si tiene más diámetro, las particiones aumentarían. De cada una de las 8 partes proceden a laminarlas ayudados por un cuchillo y para mi gran asombro, cada una de las láminas tiene el mismo grueso que la siguiente. Por supuesto que intenté hacerlo, saber preparar la materia prima es lo más gratificante que hay. Pero para mi pesar, esto no se aprende. Se transmite de generación en generación y a temprana edad ya adquieren la sensibilidad para poder realizarlo. Una vez dejé mi empeño y acepté que sería en otra vida, disfruté al trenzarlo con múltiples dibujos geométricos, pura matemática.

Entre las muchas visitas a talleres en la misma población, me sorprendió mucho cuando me llevo al taller en donde Ikea elabora algunos de sus productos, entre ellos la clasica lámpara sinnerlig, también elaborada con esas finísimas y resistentes láminas de bambú. Se veía un buen ambiente de trabajo, por lo que deduces que este caso concreto, como la empresa Ikea respeta los derechos del trabajador.

Segunda etapa: Montañas de Sapa (1650 metros sobre el nivel del mar).
Nordeste de Vietnam, zona fronteriza con china.

Para trasladarse de Hanoi a Sapa hay un tren nocturno que sale de la estación central a las 9pm y llega a Lao Cai hacia las 5pm.  La via se creó por los franceses en 1910. Ahora son nuevos trenes muy cómodos y acogedores.  En Lao Cai salen autobuses que en dos horas te llevarán a la ciudad de Sapa

Sapa es una ciudad fronteriza con China y un distrito de la provincia e Lao Cai en el noreste de Vietnam. Es una de las principales ciudades con um conocido mercado de la zona, en donde los grupos étnicos como los Hmong, los Dao y los Tay acuden a vender sus vegetales, ganados, artesanías, tc… Muchos de ellos también te ofrecen residir en sus casas esparcidas por territorio cercano así como también te pueden hacer de guía por sus montañas rurales con recorridos de treekings espectaculares.

Mi estancia en convivencia con una familia de la étnia Hmong

Hmong significa “pueblo libre” y da nombre a una pequeña etnia asiática que vive repartida entre China, Laos, Thailandia y VIetnam. Han venido desarrollando una vida seminómada entre montañas, campos de arroz, maíz, bambú y amapolas. Para los Hmong su existencia es inseparable del círculo de vida de toda la Creación. Su religión no necesita sacerdotes, doctrinas escritas ni templos. Sólo requieren enseñanzas ancestrales y rituales que van pasando e padres a hijos. 

Para ellos los espíritus pueblan cualquier rincón del planeta. Los árboles, el viento, las cuevas, los valles y las aguas estarían dominados por seres invisibles. Por lo general a estas culturas no les interesan los asuntos humanos, y siempre reclaman el máximo respeto. El problema surge cuando se sienten ofendidos. Entonces los espíritus llevan la enfermedad y el infortunio a la familia que les ha agraviado. Especial atención merecen las almas de los antepasados. Los parientes vivos deben honrarlos mediante ceremonias domésticas para que sigan protegiendo y trayendo prosperidad al clan.

Son auto suficientes, cultivan sus vegetales y tienen su propio ganado, algún buey, cerdos, gallinas y sobretodo cultivan los preciosos campos de arroz en terrazas. En verano se dedican a la recogida de arroz que almacenarán  para auto abastecerse todo el año,  el invierno es muy largo en sus preciosas montañas.

De espíritu creativo, las mujeres tienen su propia indumentaria que tanto las caracteriza. El textil es su principal artesanía. La materia prima es el algodón que teñirán de un colorido especialmente estético: azules índigo y rosas palo preciosos que luego bordarán también con mucha elegancia. Los hombres se ocupan de los animales, mantenimiento de las casas y sobretodo el fuego tanto físico como espiritual de la familia. Tienen una convivencia entre ellos armónica y se respira una gran libertad. En la semana que conviví con una de estas familias no surgió ni un sólo conflicto. Cada uno ellos se levantaba cuando el sueño termina, siempre con sosiego y empezaban el día con un espíritu de lo más plácido. La dificultad del idioma me mantuvo en silencio y fue en la observación de su movimientos y expresiones, nuestros puntos de encuentro. Una verdadera delicia. Entendí que nosotros siempre nos vemos obligados a comunicarnos con palabras, siendo el lenguaje corporal una belleza.

La vegetación de estas montañas, con un clima extramadamente húmedo, está poblada de altísimos y bellos bambús. Sus casas están construidas con este noble y flexible material y los conocimientos en el arte de trenzar se transmite de generación en generación. Curiosamente,  en esta zona de Vietnam, sólo son los hombres los que poseen esta habilidad y conocimientos cesteros, pero  serán las mujeres las  que hagan mayor uso de este cesto específico de esta zona. Decidida ha entender un poco sobre este sólido y hermoso cesto me desplacé a vivir en medio de la montaña con la familia de Cué,  mujer joven incleiblemente inteligente, que aprendió el inglés de oído. Dejo aquí su enlace de facebook, https://www.facebook.com/co.giangthi.1 en donde ella se comunica con mensajes de voz. Fui hasta la casa de sus padres, en dónde el padre desarrolló de principio a final el complejo y bello cesto de la zona de las montañas de Sapa. 

Hmong significa “pueblo libre” y da nombre a una pequeña etnia asiática que vive repartida entre China, Laos, Thailandia y VIetnam. Han venido desarrollando una vida semi nómada entre montañas, campos e arroz, maíz, bambú y amapolas. Para los Hmong su existencia es inseparable del círculo de vida de toda la Creación. Su religión no necesita sacerdotes, doctrinas escritas ni templos. Sólo requieres enseñanzas ancestrales y rituales que van pasando e padres a hijos. 

Para ellos los espíritus pueblan cualquier rincón del planeta. Los árboles, el viento, las cuevas, los valles y las aguas estarían dominados por seres invisibles. Por lo general a estas culturas no les interesan los asuntos humanos, y siempre reclaman el máximo respeto. El problema surge cuando se sienten ofendidos. Entonces los espíritus llevan la enfermedad y el infortunio a la familia que les ha agraviado. Especial atención merecen las almas de los antepasados. Los parientes vivos deben honrarlos mediante ceremonias domésticas para que sigan protegiendo y trayendo prosperidad al clan.

Son auto suficientes, cultivan sus vegetales y tienen su propio ganado, algún buey, cerdos, gallinas y sobretodo cultivan los preciosos campos de arroz en terrazas. En verano se dedican a la recogida de arroz que almacenan para auto abastecerse todo el año, ya que el invierno es muy largo en sus preciosas montañas.

De espíritu creativo, las mujeres tienen su propia indumentaria que tanto las caracteriza. El textil es su principal artesanía. La materia primera es el algodón que teñirán de un colorido especialmente estético: azules índigo y rosas palo preciosos que luego bordarán también con mucha elegancia. Los hombres se ocupan de los animales, mantenimiento de las casas y sobretodo el fuego tanto físico como espiritual de la familia. Tienen una convivencia entre ellos armónica y se respira una gran libertad. En la semana que conviví con una de estas familias no surgió ni un sólo conflicto. Cada uno ellos se levantaba cuando a distinta hora, siempre con sosiego y empezaban el día de un espíritu de lo más plácido. La dificultad del idioma me mantuvo callada y simplemente en la observación de su movimientos y expresiones, una verdadera delicia. Entendí que nosotros siempre nos vemos obligados a comunicarnos con palabras, siendo el lenguaje corporal una belleza. 

La vegetación en las montañas, dada su gran humedad, está poblada de altísimos y bellos bambús. Sus casas están construídas con este noble y flexible material y los conocimientos en el arte de trenzar esta fibra la van transmitiendo e generación en generación. Curiosamente en esta zona de Vietnam, sólo son los hombres los que posean esta habilidad y conocimiento, pero  serán las mujeres las que la usen en muchas y diversas ocasiones,  especialmente curiosa es la tradición de transportar a sus bebés en ellas

Proceso en la elaboración del cesto

Como comentaba, el oficio de la cestería sólo se transmite dentro del género masculino. Deduzco que puede ser debido al ser considerado un trabajo de una cierta dureza y delegan el ámbito textil a  las mujeres. En nuestra cultura este prejuicio lo hemos superado ya hace bastante tiempo, ya que por experiencia propia es más la habilidad y sensibilidad con las meterias , que en la fuerza física. He pensado pasar una galería de fotos y un pequeño video de cómo acabar el cesto para facilitar la comprensión. Como en todo proceso, primero será preparar el material, lo que se lleva practicamente todo un día de trabajo (primera imagen). A continuación paso a paso y finalmente un pequeño video de como rematar el fondo del cesto.

Aunque el pequeño vídeo es un poco rápido en su filmación, al menos da una idea de como entrelazar las láminas de bambú para que el fondo quede bien cerrado.

Acabando de entrelazar las últimas láminas que dejarán un fondo aún más resistente.

Proceso de elaboración de una bandeja

Mientras el elaboraba la cesta típica del area de Sapa, yo me entretuve a entrelazar las laminas de bambú en un sólo plano, para después elaborar una bandeja redonda a base de integrar el tejido con un aro. Dejo aquí unas cuantas imágenes del proceso, que por no tener mucha dificultad, el resultado si es una bandeja muy bella.



Agradecimiento a toda la familia

Por último mi eterno agradecimiento a toda la familia de Cué por su gran hospitalidad y su entrega desinteresada. Comentar que después de una semana de residir en su casa y querer compensarles económicamente, sólo me pidieron la voluntad. Me hicieron sentir como una más y el padre me ofreció sin condiciones todos sus conocimientos del oficio de trenzar. Hubo un momento en que quise compensarle económicamente el tiempo dedicado a la elaboración de estas dos piezas, fueron casi 3 días enteros, y fue cuando sentí que me equivocaba, el lo hizo porque de alguna manera quiso. Más tarde le pediría disculpas, me hizo sentir que era una oferta fuera de lugar. Si alguna vez tenéis pensado visitar la región de Sapa no dudéis en poneros en contacto con esta gran familia (arriba está el fb de Cué, ella atiende por mensaje de voz en inglés) ya que también hacen salidas de trekking, hay mucho por recorrer y ellos conocen cualquier rincón.

Tercera etapa: Delta del Mekong - Ving Long (barrio de Phuong 2)

Para llegar a mi sitio de destino, en donde pasaría los últimos 14 días, tome un vuelo interno de Hanoi a  Can Tho, cuarta ciudad más poblada de Vientnam y la más poblada del Delta del Mekong con aeropuerto en las afueras.

En esta tercera y última etapa no tenía ningún contacto previo de poblaciones que se dedicaran a la cestería. Pero a pesar de ello, mi interés por la zona del Delta, me decidió a volar hasta allí y hacer de esta tercera etapa algo más de aventura. El nombre vietnamita de Mekong es Cuu Long, que significa nueve dragones ya que el rio Mekong desemboca en nueve brazos. El Mekong nace en China, en la meseta tibetan, sigue luego por Birmania, Tailandia, Laos, Camboya y Vietnam. Tiene una longitud estimada de 4.880km, siendo el octavo más largo del mundo. El Delta del Mekong es mucho más extenso de lo que podía imaginar. Desde que bajé del avión sufrí una desorientación increíble para situar mi destino Ving Long. Fué como un milagro llegar en pocas horas a la Homestay que tenía reservado. La cuestión de no entenderte para nada con el idioma, y haber agua por todos lados hizo que fuera un milagro llegar en pocas horas desde el aeropuerto a mis lugar de destion Ving Long.

Una de las ventajas de viajar sólo es que no sientes responsable si la situación se vuelve complicada, o por que no decirlo de otra manera, es todo un cuelgue, jaja.

Hay muchas homestay por la zona, casas con habitaciones muy limpias, construidas con bambú, que también tienen servicio de cocina, realmente económicas. Ellos te vienen a buscar a la estación central de autobuses de Ving Long y te llevan por los canales hasta su hostal, todo un laberinto.

Allí puedes conocer gente viajera de todos los países. Sólo dejar las cosas en mi estancia y salir a la zona común me encontré con un hombre francés, ya jubilado, que pasaba la mitad del año en ese lugar. Como todo francés, al ver que era catalana, se dirigió a mí con cuatro palabras en catalán, lo cual me emocionó. El conocía perfectamente la ciudad de VIng Long y se ofreció en enseñarme sus secretos. Al comentarle que me gustaría saber si era posible en encontrar a gente local que se dedicara al oficio de la cestería, me comentó que me llevaría al mercado local, y que seguro que allí nos dirigirían a algún lugar.

Al día siguiente nos dirigimos hacia el mercado local y el que podía hablar algo de vietnamita finalmente contacto con alguien que nos acompañaria en su moto taxi, los tres en una moto, hacia el barrio de Phuong 2. Dejo imagen para si alguien visita esta población algún día pueda identificarlo. La sorpresa fue máxima cuando adentrandonos en la zona nos apareció un barrio dedicado exclusivamente a trabajar un cesto grande de bambú.

El barrio estaba totalmente organizado, cada una de las familias elaboraba una parte del cesto. Algo que aquí ya hemos perdido desde hace varias décadas. El material, un bambú de una calidad extrema les llegaba en barca, por el canal que definía el barrio por la parte sur. Por supuesto que había jerarquías, y preguntando llegué hasta la persona y familia encargada de gestionar el trabajo para todo el barrio. Me presenté, casi con gestos, y pedí permiso para poder ayudar de alguna manera en el día a día, con el trabajo de cestería. La respuesta fue muy grata y al día siguiente ya podía ir a trabajar. Volví eufórica a la homestay, ya que mi intención de viaje nunca fue el hacer de turista, sino adentrarme en su cultura como una más. El lugar superaba mis expectativas. Hago un carrusel de imágenes, donde se aprecia el nivel de organización, belleza del lugar y conocimientos del bambú.

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